Aprende fundamentos, no frameworks
En nuestra industria tenemos un problema, nos enfocamos demasiado rápido cuando sale un nuevo framework, un nuevo runtime, una nueva IA para generar código con la ayuda IA y corremos, instalamos, hacemos un “hello world”. Nos sentimos actualizados.
Y sí, aprender cosas nuevas es bueno. Es parte de nuestro ADN como desarrolladores.
Pero hay algo que rara vez nos preguntamos, ¿Cuánto va a durar esto?
La vida media de los frameworks
Si llevas más de diez años desarrollando, has visto desaparecer tecnologías que parecían indestructibles, como podría ser Angular 1.x, o Flex para los más nostálgicos.
Todas fueron “la opción correcta” en su momento, y el patrón se repite siempre:
- Nace una nueva solución.
- Explota en popularidad.
- Se convierte en estándar.
- Empieza a declinar.
- Se reescribe todo en la siguiente moda.
En el frontend, ese ciclo puede durar menos de dos años. En backend, tres o cinco. En bases de datos, quizás una década. En lenguajes, más.
Cuanto más alto estás en la pila tecnológica, más corta es la vida útil y aquí está el problema: si construyes tu identidad profesional alrededor de una herramienta concreta, tu valor caduca con ella.
Lo que sí permanece
Mientras los frameworks cambian, hay cosas que no lo hacen. Un mal nombre de variable es malo en cualquier lenguaje, una arquitectura acoplada es frágil en cualquier stack y un sistema sin observabilidad es un riesgo, uses lo que uses.
Los principios sobreviven. Las herramientas no.
Cuando una aplicación empieza a fallar en producción, la solución nunca está en el tutorial oficial. Está en entender:
- Cómo funciona la memoria.
- Qué ocurre realmente en la red.
- Qué significa consistencia.
- Cómo leer un log y no solo copiarlo en ChatGPT.
- Cómo analizar un cuello de botella.
Eso no viene del framework, viene de los fundamentos.
La IA no elimina la necesidad de entender. La multiplica.
Hoy se estima que una parte muy significativa del código ya se genera con asistencia de IA. Eso ha cambiado la velocidad, pero no la responsabilidad.
La IA escribe código y tú firmas las decisiones, un modelo puede generar una API en segundos pero no entiende el contexto real del negocio, no sabe si necesitas 99.9999% de disponibilidad o si puedes permitir downtime.
No sabe si cuando alguien dice “rápido” en realidad quiere decir “barato”, ya que la IA no asume el coste de una mala arquitectura. Tú sí, y cuanto más código se genera automáticamente, más importante se vuelve la capacidad de revisar, validar, cuestionar y rediseñar.
La diferencia ya no está en quién escribe más rápido, está en quién entiende mejor.
Cada ola de automatización prometió reemplazarnos, como los compiladores, el cloud, las plataformas low-code, ahora la IA, pero cada vez ocurrió lo mismo, se elevó el nivel mínimo requerido.
Hoy el perfil más valioso no es el especialista obsesionado con una herramienta concreta, ni el que sabe todas las keywords del momento.
Es el generalista experto, Alguien que:
- Entiende sistemas completos.
- Conecta negocio con tecnología.
- Evalúa trade-offs.
- Diseña con intención.
- Puede entrar en un sistema complejo y encontrar el punto de fallo real.
- Sabe cuándo algo está mal, incluso aunque funcione.
No es alguien superficial, es alguien con amplitud y profundidad.
La regla 80/20 del aprendizaje
Si dedicamos todo nuestro tiempo a aprender frameworks nuevos, siempre estaremos corriendo detrás de algo. Una heurística sencilla:
- 80% del tiempo → fundamentos.
- 20% del tiempo → herramientas.
Los frameworks los aprenderás trabajando, es inevitable, pero nadie te obligará a estudiar sistemas distribuidos. Nadie te pedirá que entiendas CAP theorem, eso es una decisión personal y es lo que diferencia a un programador funcional de un ingeniero sólido.
Entonces, ¿qué son realmente los fundamentos?
No es solo algoritmia académica.
Son cosas prácticas como el pensamiento en complejidad (tiempo y espacio), estructuras de datos, patrones de diseño, seguridad, red y comunicación técnica clara. Son habilidades transferibles y son las que sobreviven cuando cambias de stack, de cliente, de mercado o de década.
En ITDO no vendemos frameworks, diseñamos sistemas
En ITDO trabajamos con tecnologías actuales, por supuesto. No vivimos fuera del mercado, pero no elegimos herramientas por moda, las elegimos por contexto, madurez y sostenibilidad.
Porque el verdadero valor no está en decir “trabajamos con X”, está en entender cuándo X es la mejor decisión… y cuándo no lo es. Nuestros proyectos no están pensados para sobrevivir dos años, están diseñados para evolucionar.
Y eso solo es posible cuando la base no es una tendencia, sino principios sólidos.
Conclusión
La próxima vez que sientas la tentación de pasar el fin de semana aprendiendo el framework del momento, hazte una pregunta sencilla, ¿esto seguirá siendo relevante dentro de cinco años?
Si la respuesta es dudosa, quizás ese tiempo esté mejor invertido en entender mejor cómo funcionan realmente las cosas, porque los frameworks vienen y van, pero la arquitectura permanece. Y en la era de la IA, lo único que no caduca es lo que entiendes.