Cada vez que abrimos una aplicación, guardamos un archivo o lanzamos un servicio digital, es muy probable que estemos usando una máquina que nunca veremos. Un servidor en un data center remoto, propiedad de un gran proveedor cloud, facturado por minutos, gigabytes y peticiones. No poseemos la infraestructura. La alquilamos. Y, con ella, cedemos control, previsibilidad de costes y, muchas veces, soberanía sobre los datos.
Durante años, este modelo se presentó como el único camino posible. Escalable. Moderno. Inevitable. Pero algo está cambiando.
Del “cloud-first” al “cloud-aware”
No estamos asistiendo al fin del cloud, pero si al fin del dogma del cloud.
Cada vez más organizaciones, especialmente pymes, centros de investigación, educación y entornos regulados, están replanteándose una pregunta fundamental: ¿realmente necesitamos que todo esté en la nube de un tercero?
La respuesta en 2025 es cada vez más matizada y en ese nuevo equilibrio entre cloud y on-premise, hay una pieza clave que vuelve a ganar protagonismo: Proxmox Virtual Environment.
Proxmox: el sistema operativo del que nadie habla (pero todos usan)
Proxmox no es una moda. No es una startup inflada por marketing, no promete magia, es simplemente infraestructura.
Un Type-1 hypervisor que se instala directamente sobre el hardware y convierte un servidor físico en un pool de recursos: CPU, memoria, red y almacenamiento, listos para ser asignados dinámicamente a máquinas virtuales y contenedores.
Cuando instalas Proxmox, tu servidor deja de ser “una máquina” a convertirse en una plataforma, ya que desde un único panel puedes:
- Crear y destruir servidores en segundos
- Aislar servicios
- Tomar snapshots
- Replicar sistemas
- Hacer backup y restaurar estados completos
Es exactamente la misma lógica que usan los grandes proveedores cloud… pero bajo tu control.
Virtual machines y contenedores: aprender a elegir la herramienta correcta
Uno de los grandes aprendizajes que introduce Proxmox es que no todo necesita una máquina virtual completa. Por un lado están las VMs:
- Sistemas completos
- Kernels independientes
- Ideales para Windows, legacy software o aislamiento fuerte
Por otro lado están los contenedores LXC:
- Ligeros
- Rápidos
- Consumo mínimo
- Perfectos para servicios bien definidos
Este enfoque cambia la mentalidad técnica.
Ya no instalas “todo en el mismo servidor” y empiezas a compartimentar. Y en caso de que:
- Un servicio falla → no cae todo.
- Un experimento sale mal → rollback inmediato.
- Un entorno se corrompe → se recrea.
Cuando el on-prem vuelve a tener sentido (otra vez)
¿Por qué este cambio ahora? Porque el coste real del cloud ya no es solo técnico. Es económico, operativo y estratégico. Facturas impredecibles, dependencia de proveedores, limitaciones regulatorias y latencias innecesarias.
Y aquí entra lo que muchos llaman ya el efecto Broadcom, tras la adquisición de VMware por Broadcom, el mercado entendió algo importante, la virtualización también puede volverse un producto cerrado, caro y restrictivo.
Proxmox apareció entonces no como alternativa “barata”, sino como alternativa sana, open source, con un modelo claro, sin lock-in y con comunidad real.
Es por ello que muchas empresas migraron la virtualización de producción a Proxmox.
El cloud privado no es una contradicción
Uno de los mayores malentendidos es pensar que usar Proxmox significa “volver atrás”, todo lo contrario.
Con Proxmox puedes construir clouds privados, infraestructuras híbridas, entornos altamente disponibles, clusters replicados t estrategias de backup comparables (o superiores) a muchos clouds públicos.
Herramientas como Proxmox Backup Server introducen conceptos clave como la deduplicación, backups incrementales, restauración granular y la recuperación ante un posible ransomware.
El resultado no es rigidez, es resiliencia.
Infraestructura como libertad (y como responsabilidad)
Gestionar tu propia infraestructura no es trivial, ya que requiere entender redes, almacenamiento, permisos, backups y monitorización, pero también cambia la relación con la tecnología, ya que dejas de ser un inquilino digital y pasas a convertirte en arquitecto.
Puedes experimentar sin miedo, nuevas versiones, romper cosas sabiendo que puedes volver atrás y eso sin duda es aprendizaje profundo y transferible.
Nuestra experiencia: Proxmox desde 2011
En ITDO no hablamos de Proxmox como una tendencia reciente, llevamos desde 2011 trabajando con Proxmox en entornos reales.
Hemos visto su evolución desde instalaciones simples, hasta clusters complejos, pasando por migraciones desde soluciones propietarias a entornos híbridos e infraestructuras críticas conviviendo también con entornos cloud.
Para nosotros, Proxmox no es una alternativa “al cloud”, es una herramienta estratégica para decidir cuándo el cloud tiene sentido… y cuándo no. Ese criterio es el verdadero valor.
Conclusión
Proxmox no tiene anuncios espectaculares, no promete IA mágica, ni intenta venderte el futuro. Hace algo mucho más difícil que para mi tiene más valor que todo eso, funciona.
En un mundo que empuja hacia el “no poseer nada”, montar tu propio hypervisor es casi un acto político. Un gesto de soberanía técnica. Una declaración de responsabilidad. No es el camino más fácil, pero sí uno de los más sólidos. Y en 2026, esa solidez vuelve a importar.
