La Inteligencia Artificial puede ayudarnos en la gestión médica, pero solo si los pacientes y los médicos tienen fe en ella. En la actualidad, la confianza se ha convertido en el objetivo singular entre los sistemas de Inteligencia Artificial y los equipos médicos. Es por ello que los informáticos y los médicos están trabajando en conjunto para tratar de reducir los errores médicos, informáticos y sistemas para mejorar la atención de las personas, mediante la construcción de sistemas de Inteligencia artificial que pueden ser usados en entornos reales de monitorización.

Las negligencias médicas son la tercera causa de muerte, así lo apuntan algunos especialistas del sector, que sitúan entre 25.000 y 35.000 las muertes por negligencia en nuestro país, y en torno a 600.000 españoles al año los que sufren daños de mayor o menor gravedad en consecuencia de los errores médicos.

Muchas de estas muertes o daños podrían evitarse mediante el uso de sensores combinados con un sistema de inteligencia artificial para ayudar a los profesionales médicos a monitorear y tratar a los pacientes vulnerables de manera que mejoren los resultados.

Según Arnold Milstein, profesor de medicina y director del Centro de Investigación de Excelencia Clínica de Stanford (CERC), los centros hospitalarios pueden integrar tecnologías en las salas médicas donde se atiende a los pacientes para ayudar a reducir la tasa de errores fatales que ocurren hoy en día debido al gran volumen de pacientes y la complejidad de su atención.

Hoy en día los sensores (IoT) y la Inteligencia Artificial (IA) pueden, por ejemplo, alertar de inmediato a los médicos y visitantes cuando no se desinfectan las manos antes de ingresar a una habitación del hospital. También pueden analizar en tiempo real los datos de un paciente ingresado y monitorizado, aglutinando todos los resultados para identificar posibles señales que pudieran generar algún problema de salud. O por ejemplo, monitorear a nuestros ancianos frágiles analizando comportamientos para discriminar posibles problemas de salud para alertar a familiares y/o cuidadores.

Este tipo de tecnologías tienen muchos beneficios potenciales, pero también plantean problemas de protección de datos, así como preocupaciones de privacidad que deben identificarse y abordarse para crear la confianza de los médicos, pacientes y familiares.

Es imprescindible que a la hora de diseñar los sistemas de Inteligencia Artificial, deben atender las necesidades de todas las partes interesadas para crear sistemas que suplen y complementen los esfuerzos de los enfermeros, médicos y cuidadores, así como de los propios pacientes, es por ello que una de las soluciones emergentes se basa en la Inteligencia Ambiental.

Inteligencia ambiental (Aml)

La inteligencia ambiental es una disciplina emergente que aporta inteligencia a nuestros entornos cotidianos, ya sea un hospital o tu casa, y hace que estos entornos sean sensibles a nosotros.

La inteligencia ambiental se basa en los sensores, computación e inteligencia artificial. Debido a que estos campos han experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años, la investigación de la Inteligencia Ambiental se ha fortalecido y ampliado y las tecnologías resultantes prometen revolucionar la vida humana diaria.

La Inteligencia Ambiental es posible gracias la unificación de dos tendencias tecnológicas: la disponibilidad de sensores infrarrojos, como los del mando de tu TV, que son lo suficientemente económicos como para integrarse en entornos del dia a dia, y el auge de los sistemas de aprendizaje automático (ML) como una forma de utilizar la entrada del sensor para entrenar aplicaciones especializadas de Inteligencia Artificial (IA) en el cuidado de la salud. Los sistemas de infrarrojo activos permiten trabajar como un radar basado en luz, por lo que pueden realizar un mapa 3D del entorno, identificando personas u objetos. El segundo tipo de tecnología infrarroja son los detectores pasivos, que permite crear imágenes térmicas a partir de los rayos infrarrojos generados por el calor corporal. En un entorno hospitalario, un sensor térmico sobre una cama de la UCI permitiría a la Inteligencia Artificial detectar anomalías y alertaría al equipo clínico sobre una posible crisis de salud inminente.

Conclusión

El monitoreo constante combinado con sistemas de inteligencia artificial con soluciones como la inteligencia ambiental, es una de las mayores implementaciones de los sistemas de Inteligencia Artificial que tienen un efecto inmediato en nuestro entorno, imagina en un entorno doméstico donde podría usarse para detectar indicios de enfermedades graves o posibles accidentes. Aunque la privacidad es una preocupación, los sistemas infrarrojos a diferencia de los videos en tiempo real, permite que no se perciba como un acoso a la nuestra privacidad. Esperamos poder ver aplicados estos entornos en un futuro cercano para hacer más fácil la gestión de nuestra salud y la de nuestros más queridos.

Photo by Sharon McCutcheon on Unsplash

Referencias:
· Smarter Hospitals: How AI-Enabled Sensors Could Save Lives
· Ambient intelligence: Technologies, applications, and opportunities
· Ethical issues in using ambient intelligence in health-care settings