Llegamos al último artículo de nuestra serie sobre algunos de los mitos de comunicación más comunes. Pero antes de seguir, te recomiendo leer los artículos anteriores sobre este tema:

A la gente le importa lo que dices

El mito de hoy es aquél mito que dice que “a la gente le importa lo que dices”. Si esto es lo que piensas, siento comunicarte que la mayoría de las “personas no notan tu presencia”. Y si la notan, acaban por ignorarte si “tienen un punto de vista diferente del tuyo”.

Es una cuestión de supervivencia en un mundo con demasiado ruido, y donde contamos con el mismo tiempo de siempre.

¿Qué buscan las personas?

Lo que las personas están buscando son cosas que refuercen sus opiniones o sean necesidades reales en sus vidas. Por tanto, si tu contenido tiene estas características lo leerán o lo escucharán. Por cierto, ¿cuántos anuncios de Black Friday has visto esta semana? ¿Has clicado en alguno?

Por eso es importante invertir tiempo en aprender sobre “qué están buscando”  las personas “para que puedas ser parte de la conversación existente”.

Vivir el mito

Vivir este mito genera “conceptos erróneos (concepciones equivocadas y empleos erróneos) sobre cómo los demás te ven y cómo tú ves a los demás”. No saber interpretarlo puede hacerte daño a ti y a tu marca. Por eso aprovecho este artículo para compartir contigo los listados de Mark Goulston sobre esos “conceptos erróneos”, y espero que reflexiones profundamente sobre ello.

Conceptos erróneos sobre cómo los demás te ven

Conceptos erróneos sobre cómo los demás te ven

Conceptos erróneos que tienes sobre los demás

Conceptos erróneos que tienes sobre los demás

Personal…

Seguro que más de una persona piensa que soy arrogante y tiquismiquis o pasivo, mientras que pocos conocen mi lado confiante, orientado al detalle o tranquilo. Lo mismo puede pasar contigo. Por tanto, creo que si eres capaz de absorber estos “insights”  del Dr. Mark Goulston puedes:

  1. “Influir significativamente en la autoconciencia”
  2. “Aumentar las interacciones favorables con los demás”

Ignorarlo no te permitirá romper el mito, y las consecuencias pueden ser desastrosas para tu organización.

Tenemos acronimofobia

Kem Meyer y yo - y seguro que unos millones de personas más - tenemos acronimofobia. No sé si esta palabra es oficial pero, al haber trabajado en diferentes sectores, ámbitos y equipos, me he dado cuenta que los mismos acrónimos pueden tener significados absolutamente diferentes según el entorno.

Te puede parecer raro, pero cuál es la necesidad de transformar todo en acrónimos? Cuando lo haces, ¿por lo menos hay leyendas que permitan a tus equipos o clientes “decodificar” el significado de estos acrónimos? “Si las personas no pueden romper el código, ¡los acrónimos no aportan valor!”

La verdad es que no solamente mis compañeros tecnólogos tienen esta adicción y abusan de los acrónimos. En la política y en otros sectores también se hace. El resultado es que “las personas fuera de estas burbujas no pueden entender el mensaje” y evidentemente no compran, o compran algo que no esperaban.

SOS

¿Qué  hacer?

Para empezar a romper el mito debes:

  1. Comprobar si estás utilizando libremente atajos de acrónimos o siglas en tus materiales de comunicación
  2. Verificar si el lenguaje que utilizas solamente tu lo entiendes
  3. Evitar utilizar atajos que te simplifiquen las cosas, pero que hacen más difícil que tu audiencia se conecte como quieres.

Si quieres ver mejorada tu relación con la audiencia, minimiza el uso de acrónimos en tu comunicación.

¿Cómo romper el mito?

Además, si quieres romper el mito definitivamente, hacer que las personas te escuchen, y ser más efectivo, recuerda estas 8 verdades de Kem Meyer.

  1. La gente no está abierta a tu receta de cambio. Abre sus mentes y haz que piensen.
  2. Las personas no están motivadas por tu necesidad. Tu mensaje debe ser sobre grandes cosas que cambian a los clientes, no sobre tus necesidades.
  3. La gente no sabe quién eres. Preséntate, ¿quién eres y por qué estás ahí?
  4. Las personas son “multitasking”. La consecuencia de ello es que no se acuerdan de las cosas.  Apoya visualmente tu comunicación verbal para captar y mantener la atención de tu audiencia y aumentar su nivel de interés.
  5. La gente se desanima por falta de preparación. En 30 segundos responde a estas preguntas: ¿Qué tiene de especial esta oportunidad? ¿Por qué debería dedicar tiempo a ello?
  6. La gente puede identificarse cuando hablas de ellos o de personas como ellos. Siempre que sea posible, personaliza un mensaje amplio para una audiencia específica, para lograr un mayor impacto.
  7. La gente se siente excluida y frustrada cuando usas lenguaje interno. No asumas que todos están al tanto; la mayoría de la gente no lo está. Evita el uso de acrónimos y siglas.
  8. La gente no está impresionada con tu vocabulario técnico. Usa un lenguaje normal y cotidiano. Omite frases que son raras para las personas.

Por tanto, creo que si eres capaz de hacerlo, y recordar estas verdades, la probabilidad de que te escuchen será mayor.

“Uno de los sonidos más atractivos para el oído humano es el sonido de otra voz humana hablando de algo que les importa.”-David Candow

¿Qué puedes hacer para ayudar a educar a tu organización sobre cómo los demás os ven? ¿Quién te puede educar?

Foto: Artsy Solomon de Pixabay

Fuente

  • Less chaos, Less noise. Kem Meyer